

Artículos
Caracterización de los pobladores rurales como campesinos en los Departamentos Chacabuco, 9 de Julio y Belgrano del SO Chaqueño
Characterization of rural residents as peasants in the Chacabuco, 9 de Julio, and Belgrano Departments of the southwestern Chaco region.
Caracterização de moradores rurais como camponeses nos departamentos de Chacabuco, 9 de Julio e Belgrano, na região sudoeste do Chaco.
Estudios Rurales. Publicación del Centro de Estudios de la Argentina Rural
Universidad Nacional de Quilmes, Argentina
ISSN: 2250-4001
Periodicidad: Semestral
vol. 15, núm. 32, 2025
Recepción: 16 enero 2025
Aprobación: 19 agosto 2025
Resumen: El artículo aborda la problemática de la delimitación conceptual del sujeto social en un estudio de representaciones sociales sobre el componente forestal en zonas rurales del sudoeste chaqueño. El objetivo es establecer si los actores relevados deberían ser definidos como “pobladores rurales” o como “campesinos”, considerando dimensiones teóricas, históricas y empíricas. Mediante un enfoque cuali-cuantitativo de carácter exploratorio-descriptivo, se aplicaron entrevistas, cuestionarios y observaciones en terreno a miembros de asociaciones rurales. Los datos recolectados se analizaron con métodos analítico-sintético y sistémico y de gráficos. Los resultados muestran una forma de vida basada en la producción familiar, la pluriactividad y una fuerte vinculación con el territorio, en condiciones de precariedad estructural. Se concluye que, desde una perspectiva sociológica e histórica, estos sujetos reúnen las características propias del campesinado, lo que permite conceptualizarlos como tales para los fines analíticos de la tesis, garantizando coherencia teórica y validez en el estudio de las representaciones sociales.
Palabras clave: pobladores rurales, campesinos, SO chaqueño, sujetos sociales.
Abstract: This article addresses the issue of conceptually defining the social subject in a study of social representations about forestry in rural areas of southwestern Chaco. The objective is to establish whether the surveyed actors should be defined as "rural residents" or "peasants," considering theoretical, historical, and empirical dimensions. Using an exploratory-descriptive qualitative-quantitative approach, interviews, questionnaires, and field observations were conducted with members of rural associations. The collected data were analyzed using analytical-synthetic, systemic, and graphic methods. The results reveal a way of life based on family production, pluriactivity, and a strong connection to the territory, under conditions of structural precariousness. It is concluded that, from a sociological and historical perspective, these individuals possess the characteristics of peasants, which allows them to be conceptualized as such for the analytical purposes of this thesis, ensuring theoretical coherence and validity in the study of social representations.
Keywords: rural inhabitants, peasants, SO Chaco, social subjects.
Resumo: Este artigo aborda a questão da definição conceitual do sujeito social em um estudo sobre representações sociais sobre a silvicultura em áreas rurais do sudoeste do Chaco. O objetivo é estabelecer se os atores pesquisados devem ser definidos como "moradores rurais" ou "camponeses", considerando dimensões teóricas, históricas e empíricas. Utilizando uma abordagem qualiquantitativa exploratório-descritiva, foram realizados entrevistas, questionários e observações de campo com membros de associações rurais. Os dados coletados foram analisados por meio de métodos analítico-sintéticos, sistêmicos e gráficos. Os resultados revelam um modo de vida baseado na produção familiar, na pluriatividade e em uma forte vinculação ao território, em condições de precariedade estrutural. Conclui-se que, de uma perspectiva sociológica e histórica, esses indivíduos possuem características de camponeses, o que permite que sejam conceituados como tais para os fins analíticos desta tese, garantindo coerência teórica e validade no estudo das representações sociais.
Palavras-chave: habitantes rurais, camponeses, SO Chaco, sujeitos sociais.
Introducción
En el marco del desarrollo de una tesis doctoral sobre representaciones sociales (RS) sobre el componente forestal, en zonas rurales de los departamentos 9 de Julio, Chacabuco y Belgrano de la Provincia del Chaco, Argentina, se presenta la necesidad de definir al sujeto de la representación.
La delimitación precisa del "sujeto social" constituye un pilar fundamental en cualquier investigación en ciencias sociales, especialmente cuando se abordan estudios de RS. La subjetividad diferenciada de los grupos es, en efecto, aquello que nutre y da forma a sus prácticas sociales compartidas (González Rey, 2008). Un "sujeto social" se entiende como un individuo o un colectivo que posee conciencia, intereses y objetivos, y que actúa e interactúa dentro de grupos o a través de instituciones, desarrollando relaciones sociales (Henao Escovar, 2003). En contextos rurales, la elección entre las categorías “campesino” o “poblador rural” como forma de referirse a los sujetos sociales implica decisiones teóricas, epistemológicas y metodológicas que no pueden reducirse a una cuestión terminológica. Cada una de estas categorías alude a construcciones históricas específicas, y conlleva implicancias respecto de la forma en que se conceptualiza la ruralidad.
El presente artículo tiene como propósito desentrañar las complejidades inherentes a la conceptualización del sujeto social en el ámbito rural. Se analizarán las definiciones, características y dimensiones que distinguen a los "campesinos" de los "pobladores rurales" desde la perspectiva de las ciencias sociales. De esta manera se podrá proporcionar un marco conceptual robusto, que permita justificar la elección del grupo específico, que constituirá el sujeto de estudio para el análisis de las RS en la tesis doctoral, asegurando la coherencia teórica y la validez metodológica de la investigación.
Seguidamente se abordarán las conceptualizaciones a las que hacemos referencia
El Poblador Rural
Históricamente, la conceptualización de lo rural en las ciencias sociales a menudo se ha construido implícitamente en oposición a lo urbano, definiéndolo por "lo que no es ciudad"(Arcila, & Silva, 2013). Las poblaciones rurales presentan un conjunto de características socioeconómicas y demográficas distintivas: baja densidad poblacional, acceso limitado a servicios, precariedad económica y una creciente diversificación de actividades no agrícolas (Arcila, & Silva, 2013).
El acceso limitado a servicios básicos es una problemática recurrente; las poblaciones rurales suelen enfrentar una disponibilidad reducida de servicios esenciales como electricidad, agua potable, gas natural, internet, así como de infraestructuras de salud y educación. Los hospitales o escuelas pueden encontrarse a grandes distancias, y el analfabetismo es un fenómeno con mayor concentración en estas áreas (Arcila, & Silva, 2013). Consecuentemente, se observan altos niveles de pobreza, desigualdad y opresión política. Existe una fuerte correlación entre la falta de desarrollo rural y la concentración de la propiedad de la tierra (Valenzuela, 2005).
La escasez de empleo y oportunidades es un factor clave que impulsa la migración hacia los centros urbanos. Este éxodo, especialmente de jóvenes, conduce a un proceso de envejecimiento de la población rural y a una consecuente reducción de la fuerza laboral disponible (Arcila, & Silva, 2013). A pesar de las adversidades, las poblaciones rurales a menudo desarrollan un fuerte sentido de colectividad, facilitado por el tamaño más pequeño de sus asentamientos y la frecuencia de las interacciones entre sus habitantes (Arcila, & Silva, 2013).
El campesino
De acuerdo a Eric Wolf ( 1977, citado por Vázquez, 2020), debemos tener en cuenta que las definiciones son abstracciones de la realidad, instrumentos del pensamiento y no verdades históricas. En este sentido, tal como mencionan Vázquez (2020) y Edelman (2022), los campesinos son una mezcla, porque pueden ser tanto una clasificación de un estudio científico social como una identidad. A su vez, la identidad es una construcción histórica que está en constante evolución y que se ve influenciada por diversas tensiones (Jara, 2016).
La cuestión de lo campesino se encuentra entonces en medio de una lucha constante por establecer su contenido y alcance (Devine, Ojeda y Yie Garzón, 2020). Edelman (2022) explica que existen enfoques divergentes para categorizar y representar a los habitantes rurales y a quienes se dedican a actividades agropecuarias en eventos académicos, organizativos e institucionales relacionados con la defensa del movimiento por el reconocimiento del campesinado como sujeto de derechos. Esto nos señala que las prácticas de categorización y representación se basan en posiciones particulares de los sujetos (Hall, 1997. Citado por Montaña Mestizo, Robledo Escobar y Yie Garzón, 2022).
¿Qué es un campesino? La RAE (s.f., definición ) define: “campesino, na. adj. Dicho de una persona: Que vive y trabaja de forma habitual en el campo”. Esta definición encapsula con gran simplicidad el sentido del vocablo “campesino”. Sin embargo, a diferencia de otras clases sociales, el campesino abarca una prolongada existencia de más de mil años, de manera que se manifiesta en diferentes etapas históricas y en lugares muy variados.
El término campesino tiene sus orígenes en la alta edad media y se refiere a la relación entre el señor feudal y sus vasallos, específicamente los que tenían relativa autonomía para decidir la forma de trabajar la tierra, realizando el trabajo necesario para su reproducción, siempre que sus excedentes fueran suficientes para cumplir su parte al mantenimiento de dicho señor feudal y del estamento de caballeros (Skerritt Gardner, 1998).
Es Marx (2003) quien, en el siglo XIX, da una de las primeras definiciones que más se utilizaron y sirvieron de base a análisis posteriores. En su definición destaca que la fuerza de trabajo proviene de la familia, se dedican principalmente a la autosuficiencia y da muy pocas consideraciones sociales al colectivo, mencionando que poseen una naturaleza altamente individualista y desorganizada, por lo cual su posición es aislada y dominada dentro de las sociedades globales.
Alexander Chayanov, economista agrario ruso de principios del siglo XX, es reconocido como precursor de la visión de la persistencia del campesino en diversas sociedades, incluso en aquellas con un progreso capitalista ineludible en el sector agrícola (Diez, 2013).Chayanov (1923) definía a la "familia campesina" como aquella que no contrata mano de obra externa (excepto temporalmente), posee una cierta área agrícola utilizable, tiene sus propios medios de producción y, en ocasiones, debe emplear su fuerza de trabajo en actividades no agrícolas y las define como parte de los “sistemas económicos no-capitalistas” (Paredes-Ramos, 2022).
Durante la tercera parte del siglo pasado, en el apogeo de las investigaciones campesinas en América Latina y otras regiones, se generó un intenso debate sobre si el término "campesino" se refería a una clase social, un modo de producción o una cultura. En la década de 1970, influenciadas por Chayanov (1923), las perspectivas clasistas y culturalistas fueron reemplazadas por la concepción del campesinado como un modo de producción específico, distinto al capitalista (Almeida, 2007, citado por Devine, Ojeda y Yie Garzón, 2020). Este enfoque fomentó una visión del campesino como forma de organización laboral y como manifestación de una racionalidad económica amenazada por el capitalismo (Devine, Ojeda y Yie Garzón, 2020). A continuación, se presenta una tabla (Tabla 1) adaptada de Paredes-Ramos (2022) con algunos de los principales referentes y los aspectos de la definición de campesino en la que hicieron énfasis entre las décadas 70 y 80:
| Autor | Fuerza de trabajo | Tenencia de la tierra | Tamaño / Equipamiento | Relación con los mercados | Integración en la comunidad local |
| Wolf (1971; 1977) | Trabajo familiar | Ejerce el control efectivo sobre la tierra | Orientada a la subsistencia | Subordinado a un grupo gobernante. También hay una categoría referencial positiva con relaciones de igualdad. | |
| Mendras (1976) | Trabajo familiar del grupo doméstico. | Produce tanto para el mercado como para el consumo familiar. Autosuficiencia relativa, pero con conexión con el mercado. | Fuerte sentido de pertenencia a la comunidad local. Papel de la intermediación de notables con la sociedad global. | ||
| Bernstein (1979) | Basado en la familia, incluso después de la inversión capitalista, con el fin de mantener la flexibilidad adaptativa requerida para la reproducción. Posibilidad (a veces crucial) de trabajo temporal. | Basado en la familia con riesgo y vulnerabilidad-dad en la inversión capitalista. | Pequeño propietario, pero mayor diferenciación que en las sociedades precapitalistas Separación gradual e incompleta entre el productor y los medios de producción. | Básico y explica la naturaleza de las formas de producción. Generalmente variable, pero con prioridad a la subsistencia. | |
| Deere y De Janvry (1979) | Trabajo doméstico. Mano de obra fuera de la explotación. | Integrado en mercados, pero produce para el consumo familiar | |||
| Shanin (1988) | Trabajo familiar. | Tamaño pequeño. Equipo simple. | Producción destinada principalmente al consumo en la granja, directa o indirectamente | ||
| De Janvry (1988) | El costo de oportunidad del trabajo a menudo es cero (pocas alternativas para los empleados no agrícolas). | Orientación parcial al mercado. |
Análisis de definiciones de campesino entre las décadas de los 70 y 80.
Nota. Adaptación de Paredes-Ramos, 2022.Puede observarse que el único rasgo que todas las definiciones comparten es la utilización del trabajo familiar. Según Chayanov (1923), el grupo familiar es esencial (Paredes-Ramos, 2022). A finales de la década de 1970, la categoría "campesino" perdió atención académica, considerada por algunos como ineficaz para describir las complejas realidades rurales latinoamericanas (Devine, Ojeda y Yie Garzón, 2020). Posteriormente, en el marco de las políticas de desarrollo impulsadas por el Banco Mundial y el auge del neoliberalismo en los años 90, el término fue deliberadamente sustituido por la expresión "pequeño productor". El objetivo de esta nueva nominación era transformar a los campesinos en pequeños empresarios agrícolas, integrándolos en la lógica del mercado y promoviendo la diversificación hacia servicios ambientales y turísticos (Devine, Ojeda y Yie Garzón, 2020;Jara, 2016).
Sin embargo, en las últimas décadas, la categoría de "campesino" ha recobrado una notable importancia política y académica. Este resurgimiento ha sido impulsado por los reclamos de organizaciones campesinas transnacionales como la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC) y La Vía Campesina. Estos movimientos abogan por el reconocimiento del campesinado como un sujeto de derecho, tanto a nivel nacional como ante organismos internacionales como la ONU. En este nuevo contexto, la academia ha sido convocada a co-construir, junto con los movimientos sociales, una definición "viable" de campesino que pueda servir de base para la política pública y la legislación (Devine, Ojeda y Yie Garzón, 2020;Jara, 2016).
La Vía Campesina ha propuesto una definición aglutinadora bajo el concepto de "personas de la tierra", que incluye a individuos del campo, agricultores o no, que dependen principalmente del trabajo familiar, están integrados en sus comunidades locales y mantienen una relación de cuidado con el entorno natural (Edelman, 2022; La Vía Campesina, 2009). Esta visión fue fundamental para la adopción en 2018 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos y de Otras Personas que Trabajan en las Zonas Rurales (UNDROP). El artículo 1 de la UNDROP define al campesino de forma inclusiva, destacando la producción a pequeña escala para la subsistencia o el mercado, el uso de mano de obra familiar y, de manera crucial, un "vínculo especial de dependencia y apego a la tierra", reconociendo la diversidad de identidades y sistemas de vida rurales (Catacora-Vargas, 2023). A modo de síntesis se puede mencionar que las definiciones actuales de campesino, como las de Vázquez (2020), Hocsman (2018), Devine, Ojeda y Yie Garzón (2020) y Edelman (2022), integran varios elementos clave:
-Trabajo Familiar: La unidad de producción se basa fundamentalmente en la fuerza de trabajo de la familia.
-Lógica de Supervivencia: El objetivo principal de la producción, ya sea para el autoconsumo o para el mercado, es la reproducción social de la unidad familiar, no la acumulación de capital. Se involucran en un intercambio mercantil simple para adquirir bienes que no producen.
-Identidad y Territorialidad: Ser campesino no es solo una posición estructural, sino también una identidad. La cual está fuertemente ligada a un sentido de territorialidad, entendido como la apropiación material y simbólica del espacio, construyendo un sentido de pertenencia frente al Estado y otros actores.
El campesino en Argentina
En Argentina, el debate campesino inicialmente no tuvo un gran impacto teórico, incluso se ha llegado a afirmar que en Argentina no existen indígenas, ni afrodescendientes, ni tampoco campesinos (Jara, 2016; Vázquez, 2020).
Por su parte, Barbetta, Domínguez y Sabatino (2012) señalan que el enfoque principalmente agroexportador de la nación sesgó la problemática del progreso agrario en la Argentina y la investigación de las transformaciones sociales y productivas, hacia los procesos económicos y sociales que sucedían en la pampa húmeda. Estos mismos autores, citando a Dargoltz (2003) mencionan que, dado que se identificó a la región pampeana con el país, las demás regiones perdieron su pasado, su historia, su economía. Esto implicaba tanto la marginación de otras zonas productivas, como el aislamiento y el confinamiento de una diversidad de sujetos sociales agrarios (trabajadores rurales, campesinos, pequeños productores, y otros) (Barbetta, Domínguez y Sabatino, 2012; Jara, 2016).
En cuanto a la invisibilización, el Estado hizo su parte al establecer políticas públicas y programas de desarrollo. Por lo tanto, individuos sociales semejantes o autodefinidos como campesinos son epistemológicamente reducidos a pequeños productores o minifundistas, negándoles así su identidad. No obstante, es notable que, en general, las investigaciones llegan a concluir que el término utilizado se refiere al sector campesino (Barbetta, Domínguez y Sabatino, 2012; Hocsman, 2015; Váquez, 2020). .
En el contexto académico, la discusión acerca de la existencia del campesino se ha enfocado históricamente en el rol que estas unidades han desempeñado respecto de la expansión del capitalismo. A mitad del siglo XX, se empleó el término "campesino" para aludir a una forma de explotación agropecuaria en la que predomina el trabajo familiar y, aunque se realizan compras y ventas de bienes, no se genera excedente (Barbetta, Domínguez y Sabatino, 2012; Vázquez, 2020).
En este marco, los campesinos argentinos empezaron a ser etiquetados como "los pobres rurales", "pequeños productores" o "minifundistas" debido a sus deficiencias estructurales. Asimismo, las políticas públicas implementadas en esos años se centraron y buscaban combatir la pobreza, sin embargo, fueron acciones desintegradas y las cantidades de crédito o subsidio que proponían eran insuficientes para alejarse de la situación de marginalidad en la que se hallaban (Barbetta, Domínguez y Sabatino, 2012; Vázquez, 2020). La atomización de estas acciones y la insuficiencia de estos fondos se debía también a la percepción de los campesinos como individuos ociosos, o como trabajadores pero ineficientes (en el mejor de los casos), dado que este grupo social ha sido mayormente visto como productor de materias primas y alimentos. Esto ha impactado directamente en la limitada valoración de sus contribuciones a la edificación y progreso del país, lo cual se constituye en el fundamento para justificar que los fondos públicos deben destinarse a otros colectivos sociales (Barbetta, Domínguez y Sabatino, 2012; Devine, Ojeda y Yie Garzón, 2020; Jara, 2016; Montaña Mestizo, Robledo Escobar y Yie Garzón, 2022).
Desde el inicio del siglo XXI, a causa del progreso del modelo agropecuario, el concepto de agricultura familiar ha empezado a cobrar relevancia. Es una categoría más extensa que abarcaría el concepto de campesino, pero simultáneamente presenta numerosas tensiones, dado que, lo que la teoría social había procurado definir durante años (campesinado y chacarero), se reúne nuevamente bajo el concepto de agricultura familiar. La velocidad de identificación con esa categoría estuvo estrechamente vinculada con la oportunidad de acceder a políticas públicas (Barbetta, Domínguez y Sabatino, 2012; Hocsman, 2015; Jara, 2016). Luego, el Foro Nacional de la Agricultura familiar (FONAF) planteó un concepto cualitativo de agricultura familiar, resultado del acuerdo entre las entidades del medio. En ella, se especifica la centralidad del trabajo y la gestión familiar de la unidad productiva, abarca desde los trabajadores sin tierra hasta las unidades capitalizadas que cuentan con un máximo de tres empleados remunerados no familiares. Incorpora, en una definición genérica y variada de la Agricultura Familiar, a varias nociones que se han utilizado en distintos periodos, como son: Pequeño Productor, Minifundista, Campesino, Chacarero, Colono, Medio Productor, Productor familiar y, en nuestra situación, también los agricultores y productores rurales sin tierra y las comunidades indígenas (FONAF, 2007).
El Concepto de Campesino en el Contexto Chaqueño
En el Parque Chaqueño, el término "campesino" adquiere una connotación particular al articular prácticas productivas, identidades sociales y relaciones con el territorio que difieren tanto del imaginario moderno agroindustrial como de las formas tradicionales de tenencia feudal. En un sentido amplio, el campesinado se vincula con la producción familiar, el trabajo directo sobre la tierra y formas de reproducción económica y cultural integradas al entorno local (Sapkus, 2001).
Históricamente, el campesinado ha sido comprendido como una forma de producción agraria precapitalista que, con la expansión del sistema capitalista a través del mercado, experimentó una transformación hacia una agricultura capitalista (Roze, 2004). Esta reconfiguración ha sido una constante en la región, donde un amplio sector de pequeña y mediana producción, si bien históricamente fortalecido por el mercado interno y la presencia estatal, ha sufrido un profundo deterioro y una significativa reducción en ciclos recientes (Sapkus, 2001). La introducción de nuevos procesos productivos, como la siembra de soja genéticamente modificada, ha sustituido lógicas productivas que por décadas sustentaron la economía provincial, generando conflictos y afectando a los pequeños productores tradicionales (Valenzuela, 2005).
Este sujeto social no puede entenderse al margen de las condiciones históricas de marginación territorial: la falta de títulos formales de propiedad, la precariedad en el acceso a infraestructura y servicios, y una estructura agraria profundamente desigual (Sapkus, 2001). Como subraya Guber (2020), los campesinos del Chaco argentino no solo enfrentan procesos de despojo material, sino también disputas simbólicas en torno a su legitimidad como productores "modernos".
Tensiones Políticas y Económicas en Chaco, Formosa y Santiago del Estero
La provincia del Chaco ha sido un epicentro de movilización y represión campesina. Las Ligas Agrarias Chaqueñas surgieron a mediados de la década de 1970 como una herramienta de representación inédita para las familias agricultoras vinculadas a la agroindustria algodonera (Calvo, 2020). Su aparición se dio en un contexto de doble crisis: la caída de los precios del algodón y la pérdida de legitimidad de las organizaciones agrarias tradicionales (Calvo, 2020). La masividad y capacidad de movilización de estas Ligas se insertaron en un ciclo de protestas y radicalización política (Calvo, 2020).
No obstante, estos procesos organizativos enfrentaron una intensa represión. La última dictadura militar desarticuló las Ligas Agrarias Chaqueñas y Correntinas, que representaban las demandas de los sectores rurales subalternos, y desmanteló la producción algodonera en manos de los productores directos organizados (Calvo & Percíncula, 2012).
Las cooperativas, que agrupan a productores agropecuarios, también han influido en la construcción de territorialidades y la consolidación de poder local, entrelazándose con los procesos de acumulación de capital (Roze, 2004). La intervención estatal en la región chaqueña fue ambivalente: por un lado, fomentó el cooperativismo agrario y la colonización; por otro, facilitó la privatización de tierras fiscales y apoyó a grandes empresas agroindustriales (Roze, 2005). Esta dualidad exacerbó las tensiones entre campesinos y el capital agroexportador. Actualmente, la expansión del cultivo de soja, el uso intensivo de agroquímicos y la deforestación han profundizado los conflictos ecológicos y sociales, generando importantes desafíos ambientales que afectan directamente a la población rural (Valenzuela, 2023). Económicamente, Chaco experimentó una profunda transformación al dejar de ser la principal productora algodonera para integrar la siembra de soja transgénica (Valenzuela, 2005).
En Formosa, el campesinado se caracteriza por su dispersión territorial y la baja densidad de organización (Sapkus, 2001). Sin embargo, se han producido resistencias articuladas frente al avance del agronegocio, especialmente en zonas amenazadas por la expansión sojera y la deforestación. El Movimiento Campesino de Formosa, por ejemplo, ha generado formas de acción colectiva que combinan discursos ambientales, demandas territoriales y críticas al clientelismo político (Sapkus, 2001). En este contexto, la ideología campesina aparece influenciada por agentes externos (ONG, técnicos del INTA, actores eclesiales) que contribuyen a la construcción de una identidad de resistencia (Sapkus, 2001).
En Santiago del Estero, los campesinos del MOCASE (Movimiento Campesino de Santiago del Estero) constituyen una de las expresiones organizativas más emblemáticas a nivel nacional. A diferencia de Formosa, donde la organización es más reciente y dispersa, en Santiago se ha consolidado una estrategia de defensa territorial mediante la ocupación, visibilización política y vínculos transnacionales con redes de derechos humanos y agroecología (Gras y Hernández, 2013). La conflictividad se ha intensificado en zonas de frontera agropecuaria, con presencia de empresas que utilizan la violencia para el desalojo de comunidades (Barsky y Gelman, 2009).
La región Chaqueña en Argentina representa uno de los territorios del país donde la población rural sigue siendo importante -casi el 30% de la población vive en zonas rurales- y donde aún se pueden hallar colectivos campesinos e indígenas utilizando (en la medida de sus capacidades) los recursos naturales. El actor social campesino que vive en grupos familiares dispersos, relacionado con el monte, cría ganado y/o posee una parcela con cultivos para uso doméstico, comercializa su producción cuando la situación lo requiere, que lleva a cabo actividades de recolección y de caza, es el actor social que incluimos en esta compleja categoría (Krapovickas y Longhi, 2013).
Materiales y Métodos
El presente artículo posee un enfoque cuali-cuantitativo y es de carácter exploratorio-descriptivo. Para recolectar la información, se aplicaron entrevistas, cuestionarios y observaciones en terreno a miembros de asociaciones rurales. Los datos recolectados se analizaron con métodos analítico-sintético y sistémico.
Área de estudio:
El área de estudio coincide con el territorio de intervención de la Agencia de Extensión Rural (AER) INTA Las Breñas, que abarca los departamentos de Belgrano, Chacabuco y 9 de Julio, con una extensión de aproximadamente 4.693 km². Su ubicación geográfica facilita la comunicación y el vínculo constante con otras zonas de la provincia, así como con el norte de Santa Fe y Santiago del Estero, a través de la Ruta Nacional N.º 89 y las Rutas Provinciales N.º 5 y N.º 6. La superficie estudiada es extensa debido a que los pobladores rurales se encuentran atomizados, solos o en pequeños grupos, mayormente conformados por familiares en los distintos "parajes"[1] o "pampas". La mayoría ha formado Asociaciones Civiles para acceder a beneficios de proyectos de extensión presentados por la AER INTA Las Breñas.
El clima es continental, subtropical y subhúmedo, con estación seca. Las lluvias anuales, de gran variabilidad, oscilan entre 800 y 1000 mm de oeste a este. Se aprecia un promedio de temperatura anual de 22 °C, con temperaturas superiores a 46 °C e inferiores a -5 °C (Gesualdo et al., 2015).
La actividad productiva predominante en la región es la agricultura extensiva. Es la zona líder en la producción de cereales y oleaginosas en la provincia del Chaco. La mayoría de los cultivos se compone de: soja y girasol, seguidas por algodón, maíz, trigo y sorgo. Por otro lado, la producción ganadera es la segunda actividad en términos de uso de los suelos (Sauer y Andreo, 2017).
Respecto al componente forestal, el área de estudio representa la máxima expresión del “bosque de los Tres Quebrachos” (Torrella, 2014). Los montes han sido explotados intensivamente, lo que limita la actividad forestal a la tala o extracción selectiva de especies, usando los montes naturales principalmente para leña y carbón. Las ventas se realizan a individuos e intermediarios, pero se destaca una reducción significativa de madera apta para el uso.
Técnica de Recolección de Datos
Para la recolección de la información, en primer orden, se llevaron a cabo visitas a los predios de los pobladores de los diferentes parajes estudiados. Se realizaron 60 entrevistas semiestructuradas para caracterizar sus estrategias de reproducción. Como el propósito de estas entrevistas fue indagar en las construcciones discursivas de los entrevistados, se abordaron varios temas: ¿Qué actividades realizan los campesinos del SO de la Provincia del Chaco? ¿Cómo se encuentra su condición de tenencia de tierras? ¿Qué y de qué manera producen? ¿Cuál es la superficie de bosque nativo en su predio? ¿Qué conocimientos poseen acerca del componente forestal y qué tareas llevan a cabo en él?, y también se les preguntaba a aquellos que deseaban intercambiar sus saberes sobre la historia de la población y sus actividades en la misma. Esta información fue recopilada de distintas maneras: en primer lugar, las entrevistas fueron respondidas por escrito y luego volcadas en formato Excel. Las actividades de observación, las charlas que se tuvieron con los sujetos sociales en sus predios y en las distintas Asociaciones se anotaron tanto en libreta de campo como también fueron grabadas, para luego ser escritas en formato Word.
En la segunda fase, se invitó a los miembros de las asociaciones de productores, usando las rutas por ellos acostumbradas, a participar en las reuniones donde se llevaron a cabo un total de 203 cuestionarios. Al arribar al lugar de reunión, se les detalló el trabajo a llevar a cabo y la utilización de la información producida, por ende, la participación fue voluntaria y libre. En todas las situaciones, ya sean reuniones grupales o visitas personales, el trabajo se realizó con el acompañamiento de los técnicos de la AER Las Breñas, quienes son reconocidos por los pobladores del lugar y se han ganado su confianza, favoreciendo las tareas de investigación al mejorar la disposición de los individuos a involucrarse.
Finalmente, se llevaron a cabo entrevistas detalladas con varios líderes de las asociaciones, a extensionistas de la AER Las Breñas y a un historiador local el Prof. Omar Zenoff (comunicación personal, septiembre a noviembre de 2019), con motivo de aclarar y corroborar las conclusiones obtenidas a partir del trabajo de recolección de datos. Se analizaron tanto las entrevistas como la bibliografía a través del método analítico sintético, que divide el texto en sus componentes para luego examinarlos y relacionarlos para formar una síntesis global (Merlo, 2015). Adicionalmente, se recurrió al análisis sistémico para analizar las circunstancias descritas como algo íntegro, como un sistema en interacción de todos sus elementos (Rosental y Iudín, 1984).
Para establecer el número de entrevistas a llevar a cabo, se aplicó el criterio de saturación, que sostiene que cuando los argumentos empiezan a repetirse se alcanza el límite del número de participantes. Esto se debe a que incrementar la cantidad de entrevistas no proporcionaría un contenido distinto a los datos obtenidos (Gutiérrez-Vidrio, 2019).
Las consideraciones éticas incluyeron: consentimiento informado (participación voluntaria y escrita), derecho a la no participación (libertad para abstenerse de responder total o parcialmente), derecho a la información (solicitar información necesaria), secreto profesional (anonimato de los participantes y omisión de nombres en publicaciones), y divulgación (resultados presentados por escrito u oralmente en eventos y espacios académicos).
Los sujetos de las RS se seleccionaron basándose en su ubicación geográfica: la región rural del SO de la provincia del Chaco. Las asociaciones participantes fueron: Asociación Parajes unidos por un renacer rural -Pampa Zanatta-, Asociación civil Vecinos unidos de Colonia Necochea -Pampa Mitre-, Asociación civil Parajes Rurales Unidos del Este -La Dorila -, Asociación civil Familias rurales unidas del oeste chaqueño - Pampa Gómez-, Asociación civil Familias Campesinas unidas por un buen vivir -Pampa Ipora Guazú-, Organización comunitaria Mocoví NET´ SE. Lucero de la mañana -Las Tolderías-, Asociación civil Pequeños Productores de Charata -Pampa Roldan y Pampa Somer-, Asociación civil Siempre unidos minifundios de Corzuela -Corzuela-.
Resultados
Los parajes [1] relevados albergan, en promedio, entre 20 y 30 familias, y sus propiedades tienen una superficie que puede oscilar entremedia (0,5) y 100 hectáreas. Los terrenos rurales más alejados de las ciudades principales poseen una mayor proporción de título de propiedad, mientras que cerca de los municipios, el tipo de tenencia se invierte, siendo los ocupantes de tierras fiscales los que dominan, con el nivel de incertidumbre que esto implica. Además, hay varias situaciones en las que el título de propiedad se entregó a los padres o abuelos de los ocupantes, pero sus descendientes no iniciaron el proceso de sucesión, lo que dio lugar a irregularidades en su tenencia. Las viviendas son precarias (90% construidas en barro), existe un alto índice de déficit habitacional, considerando que se cuenta con un promedio de 5 individuos por familia. No poseen agua para consumo durante todo el año, por lo que deben complementar con el acarreo de agua. Sin embargo, es importante resaltar que, durante el periodo de recopilación de datos, numerosas familias se beneficiaron de proyectos de instalación de cisternas y pozos para agua. En la mayoría de los parajes no cuentan con señal de celular, el medio de comunicación es a través de mensajes radiales. El modo de movilidad que predomina es la motocicleta (Colmann y Faggi, 2012; Juárez et al., 2017; Wdowiak y Colmann, 2017).
El caso de Las Tolderías es particular, ya que son un grupo de familias aborígenes pertenecientes a la etnia mocoví que conviven con los criollos, son alrededor de 130 familias y con un promedio de 7 integrantes cada una. La población se caracteriza por un alto grado de pobreza, inseguridad alimentaria y marginación social, siendo las principales fuentes de ingresos extra prediales, como las asignaciones universales por hijo, las prestaciones de jubilación y las pensiones no contributivas. La zona cuenta con dos escuelas primarias (bilingües), secundaria, escuela de adultos y terciaria. Cuenta con un puesto de salud y con iglesias tanto católicas como evangélicas. En el pasado, se dedicaban a la cría de cabras y a realizar algunos cultivos como el algodón a pesar de la limitada disponibilidad de agua. A este problema se le sumó la agriculturización y el desmonte, que los fue limitando en sus actividades de caza o recolección, así como en la cría de caprinos u otros animales, que les generaban complicaciones dado que carecen de cercos perimetrales y por lo tanto invaden los campos vecinos. Estas cuestiones incrementaron la migración de la población a las ciudades con mayores oportunidades productivas, en especial de los jóvenes indígenas que buscan mejorar su calidad de vida (Colmann y Faggi, 2012; Juárez et al., 2017; Wdowiak y Colmann, 2017).
En la primera etapa se visitó a los predios de 60 pobladores rurales distribuidos entre los tres departamentos de interés. De ellos, el 80% fueron mujeres cuyas edades se distribuían entre los 20 y 45 años y los varones entrevistados tenían entre 30-40 años o más de 60. Esta circunstancia se produjo dado que la mayoría de las mujeres de las familias estaban en el predio, mientras que los hombres estaban desempeñando tareas fuera del mismo: en obrajes (mayormente lugares donde se realizó un cambio de uso del suelo y permiten a los carboneros aprovechar la madera), algunos como operadores de maquinaria agrícola, albañilería y muchos de ellos trabajando en los pueblos cercanos, como Las Breñas, Corzuela y Charata. De los entrevistados, el 41% cuenta con estudios primarios incompletos, el 18% llegó a completar la primaria y el 41% restante pudo completar sus estudios secundarios. No se encontraron personas analfabetas ni con estudios superiores.
La segunda fase, donde se convocó a través de las asociaciones, constó de 203 personas que participaron de las reuniones, de las cuales 115 fueron mujeres y 88, hombres. Las edades de los participantes oscilaron entre los 15 y los 81 años. En el caso de los hombres, mayormente tenían edades entre los 30 y 50 años, el 46 % de ellos como máximo nivel educativo habían cursado la primaria, el 25% restante la secundaria (terminada o no) y el 29% de los presentes no quisieron comentar su nivel de escolaridad. Respecto de las mujeres, la mayoría de las participantes tenían edades entre 17 y 35 años, el 49% de ellas había completado el nivel primario, el 35% siguiente hasta el nivel secundario y el 16% no quiso contestar esa consigna. Las principales actividades de producción son: la crianza de ganado caprino, aviar y en menor grado, porcino y bovino, presentando notables carencias en infraestructura y salud. Aquellos con propiedades de mayores dimensiones rentan parte de sus terrenos a terceros como otra vía de obtención de ingresos. El 10% de las familias producen hortalizas, principalmente las que están más próximas a las ciudades, y suele ser producción para autoconsumo debido a la carencia de conocimientos y tecnologías de riego y herramientas de cultivo. Si se producen excedentes del autoconsumo, estos se venden en ferias francas o se efectúan intercambios para adquirir otros productos o servicios (Gráfico 1). Todas estas tareas se llevan a cabo utilizando la fuerza laboral familiar y el uso de ciertas maquinarias con escasa tecnología. Aunque inicialmente sus ingresos se originaban mayoritariamente de la venta de sus productos, en la actualidad, la mayor parte de sus ingresos se deriva de pensiones y sueldos familiares, además de tareas extra-agrícolas como la producción de carbón o el aprovechamiento de maderas, principalmente en los desmontes (Gráfico 2) (Colmann y Faggi, 2012; Juárez et al., 2017; Wdowiak y Colmann, 2017).
Estructura de ingresos prediales
Elaboración propia en base a entrevistas realizadas
Estructura de ingresos extra prediales
Elaboración propia en base a entrevistas realizadasSegún lo expresado por los agricultores en las diversas reuniones con los extensionistas de la AER, se identificaron como principales problemas: la carencia de acceso al agua para uso humano y animal, la necesidad de orientación técnica en la producción de caprinos, porcinos y aves, y la carencia de conocimiento en administración en procesos de regularización de la propiedad de la tierra, escasez de fondos para inversiones, limitadas oportunidades para conseguir financiación y mantener precios justos para los bienes que comercializan, dificultades en el acceso a mercados (G. Faggi y D. Colmann, comunicación personal, 3 de diciembre 2018).
Finalmente, se les consultó respecto del estado en que se encontraban los bosques en sus predios: el 43% respondió que estos se encuentran en estado regular, el 39% que el estado de la masa boscosa es malo y el 18% que era bueno. Y ante la consulta sobre su interés en recuperar o generar recursos forestales en sus predios, el 96% de los encuestados manifestó que sí estaría interesado y sólo el 4% dijo que no le interesa.
Conclusión
Se observa que las familias del área de estudio presentan las siguientes características atribuidas a los campesinos, de acuerdo con los criterios utilizados por (Paredes-Ramos, 2022) de las definiciones analizadas:
1-La fuerza de trabajo proviene del grupo familiar (Chayanov, 1923; Wolf, 1977; Mendras, 1976, Bernstein, 1979; Deere y De Janvry, 1979; De Janvry, 1988; La Vía Campesina, 2009; UNDROP, 2018). También gestionan ingresos extra prediales (Chayanov, 1923); Bernstein, 1979; Deere y De Janvry, 1979; Shanin, 1988; De Janvry, 1988).
2-Si bien las formas legales de ocupación de tierras son varias, desde propietario hasta ocupante legal, en todos los casos son ellos quienes tienen el control efectivo sobre el uso de la misma (Chayanov, 1923; Wolf, 1977; La Vía Campesina, 2009; UNDROP, 2018).
3-El equipo de trabajo que poseen es anticuado pero propio de la familia (Chayanov, 1923; Shanin, 1988).
4-La producción está orientada a la subsistencia o consumo familiar. Comercializando los excedentes para conseguir productos o servicios que la familia necesita (Chayanov, 1923); Wolf, 1977; Mendras, 1976, Bernstein, 1979; Deere y De Janvry, 1979; Shanin, 1988; De Janvry, 1988).
5-Poseen un fuerte sentido de pertenencia a la comunidad local (Mendras, 1976; La Vía Campesina, 2009).
Por otro lado, puede observarse en los nombres de las asociaciones, cómo los sistemas educativos y/o de extensión rural influyeron en su auto determinación, dado que utilizan nombres como: Organización comunitaria, Pequeños productores, minifundios, familias rurales o familias campesinas, todos estos conceptos se encuentran incluidos en la definición de agricultura familiar del FoNAF. En dichos nombres se observa también el énfasis que hacen en dos cualidades: las familias y la necesidad de unidad (“parajes unidos”, “familias unidas”). Además, se diferencian notablemente de los chacareros o colonos, la mayoría de los cuales venían de procesos inmigratorios y recibieron los títulos de propiedad de las tierras con la condición de la producción de materias primas (Vázquez, 2020); O. Zenoff, (comunicación personal, septiembre a noviembre de 2019), debido a estas particularidades, muchos de los chacareros de la zona pudieron capitalizarse mientras que otros emigraron a las ciudades, vendiendo o alquilando sus terrenos rurales.
Aunque todos los encuestados residen en entornos rurales —calificados como pobladores rurales según definiciones amplias—, su perfil corresponde con mayor precisión al de campesinos, por su centralidad productiva familiar, vínculos comunitarios y dependencia del medio natural.
Teniendo en cuenta el análisis anterior, puede considerarse a los pobladores rurales del área de estudio como campesinos, en virtud de que cumplen con los criterios principales de la mayoría de las definiciones más reconocidas, y manifiestan en sus expresiones la identificación con el término así como también la influencia del Estado en la invisibilización del colectivo mediante la recategorización utilizada al establecer las políticas públicas y los programas de desarrollo, tal como lo manifiestan Hocsman (2015) y Vázquez (2020).
Esta decisión teórico-conceptual no solo es coherente con los datos empíricos, sino que también aporta legitimidad metodológica: al delimitar un sujeto social conocido desde la literatura y reconocido por los mismos actores como campesino, se establece un marco referencial claro para el análisis de RS. Eso permite identificar con mayor precisión las narrativas, valores y construcciones simbólicas vinculadas al componente forestal, y cómo estas se entretejen con prácticas productivas y formas de identidad campesina.
Agradecimientos
Expresamos nuestro más sincero agradecimiento al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) por el financiamiento que posibilitó las actividades de relevamiento. Extendemos un reconocimiento especial al personal de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) Las Breñas y de la Agencia de Extensión Rural (AER) Las Breñas por su invaluable apoyo.
Asimismo, manifestamos nuestra profunda gratitud a los campesinos cuya generosa participación y buena disposición fueron fundamentales para la concreción de las diversas instancias de relevamiento de datos para el presente estudio.
Bibliografía
Arcila, M. T. M., & Silva, A. R. (2013). La construcción social de lo rural. Revista Latinoamericana de Metodología de la Investigación Social, 5, 24-41.
Barbetta, P, Domínguez, D, Sabatino, P. (2012). La ausencia campesina en la Argentina como producción científica y enfoque de intervención. Mundo Agrario, 13 (25). http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.5611/pr.5611.pdf
Barsky, O. & Gelman, J. (2009). Historia del agro argentino. Desde la conquista hasta comienzos del siglo XXI. Sudamericana.
Calvo, C. (2020). Las Ligas Agrarias de Chaco: procesos de movilización política y represión al campesinado. Conflicto Social, 13(23), 160-189.
Calvo, C., & Percíncula, A. (2012). Ligas Agrarias en Chaco y Corrientes. Experiencias de organización campesina en contextos de transformación territorial. De Prácticas y Discursos, 1(1), 1-36.
Catacora-Vargas, G. M. (2023). Agroecología y la UNDROP. Cuestiones básicas para visualizar la relevancia de su implementación. LEISA revista de agroecología, 38 (1), 5-9. https://www.leisa-al.info/index.php/journal/article/view/8
Chayanov A. (1923). La organización de la unidad económica campesina. Ediciones nueva Visión. BsAs.
Colmann, D., & Faggi, G. (2012, 16-17 de agosto). La organización de agricultores familiares de Corzuela como eje del desarrollo territorial. Primer Congreso de Ciencias Sociales Agrarias “Desafíos y contribuciones para el desarrollo rural”, Montevideo, Uruguay. http://www.inta.gob.ar/.../La%20organización%20de%20agricultores%20familiares
Devine, J. A., Ojeda D. & Yie Garzón, S. M. (2020). Formaciones actuales de lo campesino en América Latina: conceptualizaciones, sujetos/as políticos/as y territorios en disputa. Antípoda. Revista de Antropología y Arqueología, 40, 3-25. http://www.scielo.org.co/pdf/antpo/n40/1900-5407-antpo-40-3.pdf
Diez, M. C. (2013). Campesinado: definiciones analíticas y contextos históricos. Estudios Rurales, 1(4), 1-14. https://ri.conicet.gov.ar/handle/11336/8899
Edelman, M. (2022). ¿Qué es un campesino? ¿Qué son los campesinados? Un breve documento sobre cuestiones de definición. Revista Colombiana de Antropología, 58(1), 153-173. http://www.scielo.org.co/scielo.php?pid=S0486-65252022000100153&script=sci_arttext
Dargoltz, R. (2003) Hacha y quebracho. Historia ecológica y social de Santiago del Estero”. Santiago del Estero: Marcos Vizoso, pág. 14- 96.
FONAF (2007). Documento Base del FoNAF para implementar las políticas públicas del sector de la Agricultura Familiar. Parque Norte, 3° Plenario Nacional, 22 y 23 de octubre de 2007. https://es.scribd.com/document/110877944/Documento-Base-FoNAF
Gesualdo, E. A., Wdowiak, K. A., Giancola, S. I., Gatti, N., Calvo, S. C., Di Giano, S., & Jaldo Alvaro, D. M. (2015). Causas que afectan la adopción de tecnologías agrícolas en pequeños y medianos productores del sudoeste de Chaco: enfoque cualitativo. Ediciones INTA. Disponible en: https://repositorio.inta.gob.ar/handle/20.500.12123/1876
González Rey, F. (2008). Subjetividad social, sujeto y representaciones sociales. Diversitas: Perspectivas en psicología, 4(2), 225-243.
Gras, C. & Hernández, V. (2013). El agro como negocio. Producción, sociedad y territorios en la globalización. Biblos.
Guber, R. (2020). Antropologías hechas en la Argentina, Tomo II. Asociación Latinoamericana de Antropología.
Gutiérrez-Vidrio, S. (2019). Reflexiones metodológicas en torno al estudio de las Representaciones Sociales. Su relevancia para la investigación educativa. Revista iberoamericana de educación superior, 10(29), 105-123. https://www.scielo.org.mx/pdf/ries/v10n29/2007-2872-ries-10-29-105.pdf
Henao Escovar, J. (2003). La construcción de un sujeto social en Colombia. Política y Cultura, (20), 81-100.
Hocsman, L. D (2015). Agricultura Familiar y descampesinización: Nuevos sujetos para el desarrollo rural modernizante.; Universidad Nacional de Costa Rica; Perspectivas Rurales. Nueva época; 25; 1-2015; 11-27
Hocsman, L. D. (2018). Modelos agroalimentario hegemónico. Invisibilización de campesinos para un desarrollo sin agricultores en Argentina. Revista De La Escuela De Antropología, XXI, 195–224. https://doi.org/10.35305/revistadeantropologia.v0iXXI.27
Jara, C. (2016). ¿Qué es un campesino? La construcción de un sujeto político ambiguo en Santiago del Estero (Argentina). Astrolabio Nueva Época: Revista digital del Centro de Investigaciones y Estudios sobre Cultura y Sociedad, 16, 340-361. https://ri.conicet.gov.ar/bitstream/handle/11336/116910/CONICET_Digital_Nro.b9591c29-4739-4c70-bfd6-92ea42c14f17_A.pdf?sequence=2&isAllowed=y
Juarez, P., Smeriglio, A., Becerra, L., y Faggi, G. (2017, 14-15 de septiembre). Del proceso de adecuación local a la replicación y escalamiento del desarrollo territorial: Análisis sociotécnico del modelo de intervención público DAPED. Congreso Nacional de Innovación en el Estado, Resistencia, Chaco. bit.ly/4aeIu3W
Krapovickas, J., & Longhi, H. F. (2013). Pobrezas, ruralidades y campesinos en el Chaco Argentino a comienzos del siglo XXI. Estudios Rurales, 3(4), 38-76. https://ri.conicet.gov.ar/bitstream/handle/11336/22072/CONICET_Digital_Nro.90527902-64b6-4140-88cc-c197b03e0791_A.pdf?sequence=2&isAllowed=y
La Vía Campesina (2009). Declaración de los Derechos de las Campesinas y Campesinos. https://viacampesina.org/es/wp-content/uploads/sites/3/2010/05/declaracion-SP-2009.pdf
Marx, K. (2003). El 18 Brumario de Luis Bonaparte. https://asociacionvenezolanadesociologia.org/wp-content/uploads/2023/10/El-18-brumario-de-Luis-Bonaparte.pdf
Merlo, J. N. C. (2015). Producción bibliográfica en ciencias sociales, como insumo para la construcción de categorías sintéticas para la comprensión del desarrollo de la sociología paraguaya. Revista Internacional de Investigación en Ciencias Sociales, 11(1), 115-129. http://scielo.iics.una.py/pdf/riics/v11n1/v11n1a09.pdf
Mendras, H. (1976). Les Sociétés paysannes. Éléments pour une théorie de la paysannerie. Paris, Armand Colin.
Montaña Mestizo, V., Robledo Escobar, N., & Yie Garzón, S. M. (2022). La categoría campesino y sus representaciones en Colombia: polisemia histórica y regional. Revista Colombiana de Antropología, 58(1), 9-24. http://www.scielo.org.co/scielo.php?pid=S0486-65252022000100009&script=sci_arttext
Paredes-Ramos, R. N. (2022). Agricultura campesina y política. Estudios paraguayos, 40(2), 86-104. http://scielo.iics.una.py/pdf/respy/v40n2/2520-9914-respy-40-02-86.pdf
Real Academia Española. (s.f.). Cultura. En Diccionario de la lengua española. https://dle.rae.es/campesino?m=form
Rodriguez, C. L., Mikkelsen, C. A., & Lucero, P. I. (2022). Aporte al debate del concepto paraje, una mirada desde el sudeste bonaerense. En XVIII Encuentro de Geografías de América Latina y VIII Congreso Nacional de Geografía de Universidades Públicas de la República Argentina, Córdoba, Argentina (pp. 201-203). https://ri.conicet.gov.ar/handle/11336/226117
Rosental, M., & Iudìn. (1984). Diccionario de filosofía. (I. T. Frolov, Ed.; O. Razinkov, Trad.). Editorial Progreso.
Roze, J. P. (2004). Del apogeo y crisis de una burguesía hegemónica al defensismo de una burguesía en disolución. El caso del Chaco 1970-2000. Theomai, 9, 1-24.
Roze, J. P. (2005). Cooperativas: entre la acumulación de capital y la construcción de territorialidades. Revista Avá, 8, 93-110. http://www.conicet.gov.ar/bitstream/handle/11336/3600/Roze.pdf
Sauer M.V. & Andreo A.I. (2017, 17-18 de mayo). Rotaciones de cultivos bajo siembra directa para el sudoeste chaqueño [Ponencia]. Simposio Fertilidad 2017: Más allá de la próxima cosecha, Rosario, Santa Fe. https://creaoestearenoso.org.ar/wp-content/uploads/2018/06/Trabajos-Panel-Rotaciones-SF2017.pdf
Sapkus, S. O. (2001). Acción colectiva campesina y clientelismo. Una experiencia reciente en el nordeste argentino. Cuadernos de Antropología Social, 14, 175-196.
Skerritt Gardner, D. (1998). Campesinos: ¿de qué hablamos? Cuaderno de Trabajo N° 5. Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales Universidad Veracruzana. https://cdigital.uv.mx/server/api/core/bitstreams/28e2371e-38a1-443c-bf34-727b284adde9/content
Torrella, S. A. (2014). Fragmentación y pérdida del “bosque de Tres Quebrachos” y su comunidad de plantas leñosas en el SO de la Provincia de Chaco [Tesis doctoral, Universidad de Buenos Aires]. https://bit.ly/3Pp0Mpl
Valenzuela, C. (2005). Transformaciones y conflictos en el agro chaqueño durante los '90. Articulaciones territoriales de una nueva racionalidad productiva. Mundo Agrario.Revista de estudios rurales, 5(10), 1-33.
Valenzuela, C. (2023). Los desafíos ambientales para el caso del Chaco. Revalorización de formas alternativas de racionalidad productiva. Boletín Geografías desde el Sur, 10, 1-19.
UNDROP (2018). Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos y Otras Personas que Trabajan en Zonas Rurales. Consultado en: https://viacampesina.org/es/foro-mundial-de-la-agricultura-familiar-la-undrop-puede-ser-una-herramienta-para-implementar-el-decenio-de-la-agricultura-familiar/
Vázquez, C. (2020). Campesinos de pie: La formación del movimiento campesino en Formosa. Universidad Nacional de La Plata; Universidad Nacional de Misiones; Universidad Nacional de General Sarmiento. (Entre los libros de la buena memoria; Vol. 20). https://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/libros/pm.1193/pm.1193.pdf
Wdowiak, K., & Colmann, D. (2017, 7-10 de noviembre). Estrategias Participativas para el Acceso al Agua Rural [Póster]. X Jornadas Interdisciplinarias de Estudios Agrarios y Agroindustriales Argentinos y Latinoamericanos, Buenos Aires, Argentina. Argentina.https://inta.gob.ar/sites/default/files/inta_eea_lasbrenas_trabajo_final_wdowiak-colmann_x_jornadas_fca_uba.pdf
Notas

